Pesca y cambio climático: entre un escenario óptimo y una pesadilla
México es el 16 lugar mundial en producción pesquera, y puede aprovechar condiciones si ordena su pesca y protege ecosistemas, señala informe. Sin embargo, hay un riesgo real de colapso de especies en las zonas intertropicales, como la que ocupa en su mayor parte el país
Agustín del Castillo
El cambio climático es un desafío para las actividades económicas, sobre todo, las que están más ligadas a las condiciones de los ecosistemas. En el caso de la pesca, México y muchas naciones han generado colapsos de especies al presionar de forma intensiva a unas cuantas, generar costosos “daños colaterales” a especies no comerciales y desestructurar cadenas tróficas con la destrucción de arrecifes y esteros.
Pero si el alza de temperatura no rebasa 2 grados, la adaptación, con orden y legalidad, podría ser exitosa, sostiene un estudio pionero de investigadores de Estados Unidos y Japón, de la Environmental Defense Fund.
“Naciones pesqueras como México, 16º productor a nivel mundial con más de dos millones de personas trabajando en este sector directa o indirectamente, deben comenzar hoy a tomar acciones de adaptación para el futuro de cara al cambio climático, proceso que requiere la participación de todos los actores del sector pesquero, a la luz de un estudio integral realizado por científicos de EDF, la Universidad de California Santa Bárbara (Estados Unidos) y la Universidad de Hokkaido (Japón), que por primera vez muestra que los océanos del planeta tienen el potencial de ser más abundantes de lo que son hoy, incluso ante el cambio climático, si se ponen en marcha buenas prácticas de manejo pesquero y si la temperatura global no supera los 2 grados al alza”.
El artículo científico fue publicado en la revista científica de la Asociación Americana de Avances Científicos (American Association for the Advancement of Sciences), Science Advances.
“El estudio señala que, comparado al día de hoy, la pesca a nivel global podría tener un aumento estimado en sus ganancias por 14 mil millones de dólares, producir 25 mil millones de raciones de pescados y mariscos más, incrementando la cantidad de peces en el mar en 217 millones de toneladas –una tercera parte más de la cantidad de biomasa actual–, si se cumple lo estipulado en el Acuerdo de París sobre Cambio Climático y se limita la temperatura global a 2°C. Sin embargo, un estudio alerta que estos resultados dependerán de la implementación de un manejo pesquero que permita a las pesquerías adaptarse a los cambios en productividad y distribución geográfica de las especies marinas, así como limitar el calentamiento global. Por el contrario, si no se adapta el manejo pesquero al cambio climático, significaría una disminución de capturas y a su vez un riesgo para las comunidades costeras que dependen de los productos del mar”.
De acuerdo a este estudio, “el cambio climático generará cambios en la cantidad (abundancia) y dónde habitan (distribución), siendo las naciones alrededor de la línea del ecuador las más afectadas. Esto es relevante en tanto que la mayoría son países en vías de desarrollo con alta dependencia en la pesca para asegurar empleos estables en el sector pesquero y proteger la economía de comunidades costeras”.
Para responder al desafío, “los autores consideran necesario tener más información sobre el estado de las pesquerías y contar con un manejo pesquero sustentable, colaborativo y basado en evidencia, para encontrar las mejores medidas de adaptación. En el caso de México, los impactos del cambio climático en la pesca es un tema que, aun cuando ya hay varios estudios en la materia, requiere de más investigación y mejores políticas públicas que integren mecanismos de adaptación en el manejo de recursos marinos y costeros”.
Laura Rodríguez Harker, Directora General de EDF de México, dijo: “para entender mejor los impactos del cambio climático en la pesca de nuestro país y para aportar a la creación de políticas públicas adecuadas para la pronta adaptación a los cambios, EDF de México y un grupo de investigadores están finalizando un estudio similar a nivel nacional y los resultados preliminares apuntan a que es posible disminuir los impactos del cambio climático sobre nuestras pesquerías si se adoptan lo antes posible estrategias de manejo sustentable y adaptativas”.
Añadió que, ante los impactos complejos del cambio climático y la interacción entre recursos naturales, “las medidas de manejo adaptativas deben desarrollarse de manera coordinada entre todos los actores del sector pesquero mexicano. Este estudio será presentado en 2019 y esperamos aporte más información para el desarrollo de soluciones de adaptación y sustentabilidad para la pesca en México, para proteger los empleos generados por esta actividad, asegurar alimento nutritivo para los mexicanos y conservar nuestra biodiversidad”.

EL LADO PREOCUPANTE
Esto dice Marine Stewardship Council sobre el mismo tema: “El cambio climático está provocando un profundo impacto en nuestros océanos y en la vida marina. Sus efectos están alterando la distribución de las poblaciones de peces y de sus alimentos. Actualmente, para mantener nuestros océanos sanos y llenos de peces para el futuro, es primordial equilibrar las prioridades económicas y ambientales, y solamente podemos hacerlo pescando de forma sostenible”.
¿Cómo afecta el cambio climático a nuestros océanos y a la vida en el mar?, pregunta. “Los océanos juegan un papel primordial en la dinámica climática al ser capaces de absorber el 93 por ciento del calor que se acumula en la atmósfera de la Tierra y una cuarta parte del dióxido de carbono (CO2) que liberan los combustibles fósiles. Entre los efectos que el cambio climático provoca sobre nuestros océanos se incluyen: cambios bruscos de temperatura, acidificación y desoxigenación de las aguas y desviaciones en las corrientes oceánicas”.
Dada su importancia para el planeta, “es vital que gestionemos nuestros océanos de un modo sostenible. Los cambios en el océano se traducen en alteraciones para las poblaciones de peces. La gestión sostenible de la pesca exige adaptarse a todo lo que el cambio climático traiga consigo”.
En los últimos 30 años, agrega la publicación, “se estima que el número de olas de calor marinas se ha incrementado en más de un 50 por ciento. Se prevé que para 2100, la temperatura de los océanos se incremente de 1 a 4°C en todo el planeta”.
Estos cambios están afectando a la vida en el mar. “Las subidas repentinas de temperatura y la acidificación pueden provocar la desaparición de especies y hábitats marinos. Las desviaciones de las corrientes oceánicas y el calentamiento de sus aguas están alterando la distribución de las poblaciones de peces y la estructura de los ecosistemas”. De este modo, “¿cómo afecta el cambio climático a la pesca? El cambio climático es una amenaza para las poblaciones de peces, pero también brinda nuevas oportunidades para la pesca. En ciertas zonas de los trópicos vaticinan un descenso de hasta el 40 por ciento, en las capturas previstas para 2050. En cambio, en latitudes superiores, tales como en el norte del Atlántico y del Pacífico, hay poblaciones de determinadas especies que están creciendo”.
Estos cambios traen retos. “Para poder seguir pescando de forma sostenible deben adoptarse nuevas maneras de pescar. A la industria pesquera y a las autoridades les es difícil llegar a un acuerdo sobre cuál es la mejor forma de gestionar unas poblaciones de peces tan variables, en particular porque se desplazan entre fronteras y deben reducir considerablemente sus capturas”.

JALISCO, MUCHO MAR Y POCA PRODUCCIÓN
80% se han abatido las existencias de las principales pesquerías comerciales de la costa de Jalisco, debido a la sobreexplotación, el cambio climático y el pésimo manejo de las cuencas marina y terrestres, según cifras de las principales cooperativas: Barra de Navidad y La Manzanilla.
Las especies fundamentales en esta crisis son los pargos, en especial, el huachinango, con 70% del valor comercial de las pesquerías.
Sin embargo, 15 años de fenómenos extremos de temperatura se han percibido en el mar costero de Jalisco, como posible consecuencia de cambio climático. La temperatura es un factor crítico porque provoca el movimiento de los bancos de peces, lo cual da al traste con la experiencia de los pescadores del modo de pescar en las aguas marinas.
Hay en el área tres especies reservadas para la pesca deportiva que son la manzana de la discordia con la pesca artesanal: el pez vela, el marlin y el pez dorado. Las capturas incidentales de estos productos se han incrementado como consecuencia de la caída de las pesquerías tradicionales. Su registro es como “pesca incidental”.
Efecto de esta precariedad: 45% de los pescadores de la costa de Jalisco deben dedicarse a oficios alternos al de pescar por no alcanzar a cubrir sus necesidades económicas; 25% de las embarcaciones pesqueras artesanales son ilegales, pero si se consideran las capturas por arrastres de la pesca industrial, sobre todo en la zona de Mismaloya, la ilegalidad se dispara. Un análisis revela que 56 por ciento del producto que va del mar a las mesas de los mexicanos es ilegal o al menos irregular.

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