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Maíz criollo mejora la rentabilidad y sostenibilidad de la ganadería en Los Altos de Jalisco

Tepatitlán de Morelos, Jalisco. 12 de enero de 2026.- El uso del maíz criollo se ha consolidado como una herramienta clave dentro de un modelo de ganadería regenerativa que se aplica en ranchos-escuela de la región de Los Altos de Jalisco, al mejorar la alimentación del ganado, fortalecer la soberanía alimentaria y promover prácticas agropecuarias sustentables.

De acuerdo con investigadores del Cuerpo Académico CA:1070 Sustentabilidad de los Sistemas Agropecuarios y Agroalimentarios, del Centro Universitario de los Altos (CUAltos), de la Universidad de Guadalajara (UdeG) este modelo busca restaurar los ecosistemas productivos, mejorar la salud del suelo y elevar el bienestar animal en sistemas de producción lechera y cárnica.

El maíz criollo juega un papel central al permitir la producción de forraje de alta calidad, accesible para los productores y adaptado a las condiciones locales. Su uso impacta de manera directa en la nutrición del ganado y en la calidad de los productos de origen animal. Al incorporarse con ilumina, un probiótico con microorganismos benéficos, el forraje puede generar alimentos con beneficios adicionales para la salud humana.

Los investigadores subrayaron que el maíz criollo debe ser originario de la misma región donde se cultiva, ya que las semillas locales presentan mejor adaptación al clima y al suelo. El uso de semillas de otras regiones puede reducir el rendimiento y afectar la calidad del forraje.

Para asegurar su conservación, se realizan colectas de semillas de maíz criollo que se resguardan en el Centro Nacional de Recursos Genéticos (CNRG), donde se preservan sin modificaciones para mantener su valor como patrimonio agrícola.

El modelo se implementa en los ranchos El Progreso y Pueblo Viejo, ubicados en la localidad de Mezcala, donde se desarrollan actividades de observación, experimentación y evaluación para analizar su viabilidad productiva, ambiental y social en condiciones reales de campo.

Como parte del proceso formativo, estudiantes de las carreras de Agroindustrias, Sistemas Pecuarios, Nutrición y Medicina Veterinaria realizan visitas guiadas a los ranchos-escuela, con el objetivo de conocer el desarrollo tecnológico y científico aplicado al modelo y facilitar su réplica en comunidades rurales.

De manera paralela, se desarrollan proyectos de investigación de licenciatura y posgrado relacionados con la nixtamalización y la obtención de compuestos fenólicos del maíz criollo, con potencial aplicación en el desarrollo de alimentos.

El proyecto contempla su ampliación hacia especies de pastoreo como cabras y borregos, así como el trabajo con el cerdo pelón mexicano, una raza nativa cuya conservación contribuye a la biodiversidad y a la soberanía alimentaria. También se analiza la incorporación de abejas al sistema productivo para favorecer la polinización, diversificar productos y fortalecer el ecosistema.

Los investigadores señalaron que este enfoque busca reducir la pobreza en zonas rurales mediante prácticas de bajo costo y alto rendimiento, complementadas con acciones ambientales como la siembra de árboles para mejorar la captación de agua y reducir la erosión del suelo.

Aclararon que la ganadería regenerativa no debe confundirse con la agricultura orgánica, ya que se basa en el aprovechamiento integral de los recursos del propio rancho, con énfasis en la restauración del suelo y la autosuficiencia de los productores.

CONTEXTO

En la región del Bajío y Los Altos de Jalisco, el interés por la ganadería regenerativa ha crecido entre productores que buscan reducir costos de insumos, mejorar la fertilidad del suelo y hacer más resilientes sus unidades de producción frente a la variabilidad climática. Este enfoque prioriza el manejo integral del rancho, el uso eficiente de recursos locales y la disminución de la dependencia de insumos externos.

Especialistas en sistemas agropecuarios han señalado que el uso de maíces nativos adaptados al territorio permite a los productores mejorar la eficiencia del forraje y mantener esquemas productivos más estables, especialmente en zonas con presión hídrica o degradación del suelo. En este contexto, el rescate y aprovechamiento del maíz criollo se perfila como una estrategia viable para fortalecer la autosuficiencia de los ranchos y la sostenibilidad de la producción ganadera.

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