- Investigación en Guanajuato propone hongos para enfrentar sequía y plagas
Guanajuato, Gto. 21 de diciembre de 2025.— Una investigación desarrollada en la Universidad de Guanajuato abre la puerta al uso de hongos benéficos como alternativa a los pesticidas químicos en el campo, con potencial para mejorar la productividad y fortalecer la resistencia de los cultivos ante sequía, altas temperaturas y patógenos, condiciones cada vez más frecuentes en las zonas agrícolas del Bajío.
El proyecto es encabezado por el Maestro en Ciencias Biológicas y doctorante Francisco Vargas Gasca, quien presentó los avances durante el XV Congreso de Biología Molecular y Celular de Hongos, realizado en Mérida, Yucatán, donde su exposición fue reconocida entre las tres mejores charlas estudiantiles del encuentro.

La investigación se centra en el hongo Trichoderma atroviride, ampliamente conocido en la agricultura por su papel como agente de control biológico. A través de un sistema multigénico, el equipo logró inducir al hongo para producir citoquininas, hormonas vegetales que ayudan a las plantas a mejorar su crecimiento, tolerar estrés ambiental y activar mecanismos naturales de defensa.
Este enfoque busca reducir la dependencia de agroquímicos tradicionales y ofrecer a los productores alternativas más sustentables, accesibles y con menor impacto ambiental. De acuerdo con los resultados obtenidos, el sistema basado en hongos filamentosos alcanza rendimientos de producción hasta 2 000 veces mayores que otros métodos biotecnológicos que emplean bacterias o algas, utilizando además sustratos de bajo costo.

El desarrollo se realiza en el Laboratorio de Interacción Planta-Microorganismo de la División de Ciencias Naturales y Exactas de la Universidad de Guanajuato, bajo el acompañamiento científico de la doctora Vianey Olmedo Monfil. A este esfuerzo se suman colaboraciones con el Laboratorio Nacional de Genómica para la Biodiversidad del CINVESTAV, así como con universidades nacionales e internacionales, lo que ha permitido optimizar los procesos desde un enfoque multidisciplinario.
Para el investigador, uno de los principales objetivos es que estos avances no se queden en el ámbito académico, sino que lleguen directamente a quienes producen los alimentos. Problemáticas como la escasez de agua, el desgaste del suelo y el aumento en los costos de producción motivan el desarrollo de soluciones aplicables en campo, que ayuden a reducir riesgos y a mejorar la seguridad de las cosechas.
El uso de bioinsumos como Trichoderma se perfila así como una herramienta con potencial para el sector agropecuario del Bajío, donde los productores enfrentan el reto de mantener la productividad en un contexto de cambio climático y presión ambiental.
