- Jalisco produce más pitayas que Oaxaca pese a sembrar menos superficie
Salvador y Maldonado Díaz
Techaluta, Jalisco. 18 de mayo de 2026.- El campo de Jalisco tiene una fruta muy colorida que cada vez deja más resultados positivos a su cadena productiva: las pitayas.
Y es que ya está a la vista el trabajo de “picar piedra” durante varias décadas para introducir técnicas agronómicas que hicieran más productivo y rentable este cultivo, como se manifiesta en municipios como Techaluta, Amacueca, Zacoalco de Torres y Teocuitatlán de Corona, entre otros.
Incluso, según cifras oficiales, en las huertas jaliscienses de esta cactácea se cosechan mil 878 toneladas, contra mil 492 del estado de Oaxaca, según lo destaca el analista agropecuario Olmo Axayácatl Bastida.
El especialista puntualiza que un dato significativo es que en Jalisco se producen más pitayas en una superficie menor a la de Oaxaca, lo que revela el avance de los productores en la tecnificación del cultivo en territorio estatal.
En temporada, las frutas de estas cactáceas se dejan ver en varios lugares donde se comercializan, desde calles y plazas de diferentes municipios, hasta las tradicionales Nueve Esquinas, en Guadalajara, además del corredor pitayero de Techaluta.

Tradición que sigue viva
Instalado en su puesto en Techaluta, el pitayero techalutense Guadalupe González Garibay habla con orgullo de continuar el trabajo de su padre, Juvencio, quien fue de los pioneros en tecnificar el cultivo de esta cactácea, sobre todo al reproducirla a base de pedazos del cactus, conocidos como brazos.
Detalla que la pitaya conocida como mamey, de forma elíptica, ha sido la preferida en Techaluta por su tamaño y vida de anaquel.
En el mismo corredor, la señora Pachita López Rodríguez habla de más de medio siglo de tesón vendiendo estas frutas desde que su padre le enseñó el oficio.
También recuerda cuando las pitayas eran transportadas en tren hacia Guadalajara, en tiempos en los que todavía no existían rutas de camión.
Dalia Mata López, hija de doña Pachita, y Erika García Zárate comentan que en años recientes se ha avanzado a grandes pasos en la elaboración de productos derivados de pitaya, lo que hoy representa un atractivo adicional de venta en el corredor y en otros puntos de comercialización.
Entre los productos figuran helados, dulces como borrachitos y pellizcos elaborados con pulpa en almíbar, además de cajeta de leche, mermelada, ponche y pan de pitaya.
Conchita Montes refiere que recientemente la pitaya también ha ganado presencia en la mixología, a través de bebidas refrescantes como cantaritos y mojitos preparados con esta fruta.
Avance en la tecnificación
El extensionista de la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural de Jalisco (Sader Jalisco), Ricardo Navarro, resume que han sido varios años de avance en la tecnificación del cultivo de pitaya, lo que ha supuesto dominar su multiplicación vegetativa y diversas técnicas de fertilización para acelerar su crecimiento.
También destaca la identificación de cinco variedades: la mamey, característica de Techaluta; la blanca de Cofradía, en Amacueca; la crestineña, de San Marcos, en el municipio de Zacoalco; además de las pitayas morada y amarilla, esta última con tono naranja, así como la variedad Tenamaxtle.
Añadió que durante varios años se han tenido aportaciones de investigadores de la Universidad de Guadalajara, de la Universidad Autónoma Chapingo y de instituciones extranjeras que han estudiado la polinización de estas frutas, particularmente mediante murciélagos.
El periodista Gabriel Ibarra Bourjac puntualiza que el primer funcionario federal que mostró interés en las pitayas jaliscienses fue el entonces delegado de la Secretaría de Agricultura, Hilario Valenzuela Corrales, originario de Sonora, otro estado con gran presencia de cactáceas, durante el gobierno de Flavio Romero de Velasco.

EL DATO
Una hectárea de pitayas con plantas longevas, de más de 15 años de edad, puede concentrar hasta 800 brazos —parte del pitayo que produce la fruta— y generar una producción de hasta 60 mil frutos, cada uno con un peso promedio de 100 gramos.
En promedio, cada planta comienza a producir fruta a partir de los cuatro años.
En Techaluta y Amacueca se concentra la mayoría de las hectáreas cultivadas con pitaya, aunque también existen plantaciones en municipios como Zacoalco de Torres, Teocuitatlán de Corona, Sayula, Zapotitlán de Vadillo, Autlán de Navarro, Unión de Tula y Tolimán, además de zonas de la Región Norte, Sierra de Amula y Valles.
Fuente: Consejo Técnico de Productores de Pitaya de Techaluta.