El chiltepín deja lo silvestre y se vuelve cultivo rentable; ya se produce en Jalisco
- Hasta 90% de la oferta comercial ya proviene de producción controlada
Guadalajara, Jalisco. 10 de abril de 2026.- El chile chiltepín, tradicionalmente considerado una especie silvestre, está migrando hacia un modelo de cultivo tecnificado debido a su creciente demanda en el mercado nacional e internacional.
De acuerdo con Antonio González, ejecutivo de la empresa La Casa del Chiltepín, actualmente cerca del 90 por ciento de la oferta comercial de este producto proviene de sistemas de producción controlados, lo que ha permitido mejorar su disponibilidad y rentabilidad.
El interés por este chile se ha extendido más allá de su zona de origen en el noroeste del país y regiones del Golfo de México, llegando recientemente al estado de Jalisco, donde ya se establecen plantaciones bajo riego.
En el municipio de Magdalena se tienen ejemplos de este cultivo, que se adapta a condiciones de clima semiseco y ofrece una alternativa productiva para el campo jalisciense.
El chiltepín destaca por su alta cotización en el mercado de chiles secos, donde puede alcanzar precios de entre $1,500 y $2,000 pesos por kilogramo, dependiendo de su frescura y calidad tras el proceso de deshidratado.
Además, presenta una buena vida de anaquel, lo que facilita su comercialización tanto en el mercado nacional como en exportación, siempre que se cumplan los requisitos sanitarios.
En términos de producción, se estima un rendimiento de hasta una tonelada por hectárea en producto seco, bajo un esquema de cultivo con densidad de 10 mil plantas por hectárea.
El paquete tecnológico recomendado incluye fertilización y riego por cinta, con un costo aproximado de $90 mil pesos por hectárea, sin considerar la inversión en infraestructura de bombeo.
Dato: El chiltepín (Capsicum annuum var. glabriusculum) también es conocido como chiltepin, piquín o amashito. Se distribuye de forma silvestre desde Sonora hasta Chiapas y en regiones del Golfo de México, y su uso es común en la gastronomía mexicana, especialmente en caldos y guisos de carne.
